La medida, que inicialmente había sido celebrada por la industria frigorífica del centro-norte del país, ahora enfrenta un freno temporal tras la presión de los gobernadores patagónicos y el reclamo de sectores productivos.
La medida y el rechazo patagónico
El Poder Ejecutivo, a través del Senasa, había determinado el fin de la restricción vigente desde hace 24 años, argumentando que permitir la comercialización de carne con hueso en la Patagonia contribuiría a reducir los altos precios de la carne en la región. En provincias como Río Negro y Neuquén, el kilo de asado llegaba a costar entre 18.000 y 20.000 pesos, mientras que en Buenos Aires oscilaba entre 9.500 y 12.500 pesos.
Sin embargo, la medida fue recibida con preocupación en la Patagonia. "Hizo mucho ruido la medida y están replanteando plazos", admitió una fuente del órgano de control sanitario. En respuesta, el Gobierno decidió suspender la resolución por 90 días para abrir un proceso de negociación.
Para los gobiernos patagónicos, la medida representa un "claro retroceso" en materia sanitaria. "Nuestro país necesita avanzar en sus estatus sanitarios, no retroceder. Las demás regiones deberían sumarse a la zona libre de aftosa sin vacunación y no obligarnos a nosotros a retroceder", afirmó el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck.
Santa Cruz, Neuquén y Chubut anunciaron que presentarían un recurso de amparo en la Justicia para frenar la implementación de la medida. "Nos habían asegurado que no habría ingreso de carne con hueso y de repente nos enteramos por un portal nacional que ya tenía fecha de aplicación. Es una falta de respeto", expresó Laura Mirantes, ministra de Producción de Chubut.
La postura de la industria frigorífica
Desde el sector frigorífico, en cambio, la decisión había sido recibida con entusiasmo. "Es una decisión que esperábamos hace tiempo. La restricción era anacrónica", afirmó Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores ABC.
Los frigoríficos argumentan que la restricción en la Patagonia se contradecía con la postura argentina en las negociaciones internacionales, donde el país defiende que la vacunación contra la aftosa garantiza la sanidad del rodeo ganadero. "No podíamos salir a buscar mercados cuando dentro del país teníamos esta restricción", sostuvo Ravettino.
Además, destacaron que la apertura del mercado patagónico beneficiaría a la industria y a los consumidores. "Los precios de la carne en la Patagonia son muy buenos, y con esta medida se incrementará la oferta, lo que permitirá bajar los costos", agregó el empresario.
El futuro de la medida
Por ahora, el Gobierno ha optado por una prórroga de 90 días para evaluar la situación y negociar con las provincias patagónicas. Mientras tanto, el debate sigue abierto: para los frigoríficos, la apertura del mercado es un avance necesario; para los productores patagónicos, una amenaza a la sanidad ganadera y a su acceso a mercados de exportación.
Con posturas enfrentadas, la decisión final podría depender de los acuerdos que se alcancen en las próximas semanas, en un escenario donde confluyen intereses económicos, sanitarios y políticos.