La cooperativa láctea SanCor, conocida por su producción histórica de derivados lácteos, enfrenta una situación de endeudamiento crítico, reflejada en la drástica reducción de su capacidad productiva. De procesar más de 4 millones de litros de leche diarios en sus años dorados, la empresa ha descendido a una alarmante cifra de 70,000 litros. Esta caída ha desencadenado la decisión de subastar un importante lote de quesos, en un intento por recuperar parte de las deudas acumuladas, que ascienden a unos 400 millones de dólares.
IIG Structured Trade Finance Fund Ltd., acreedor de SanCor, organizará la subasta entre finales de febrero y principios de marzo. Un total de 436,922 kilos de queso, almacenados en las provincias de Córdoba y Santa Fe, se ofrecerán con un precio base cercano a los 3 millones de dólares. Esta medida, sin embargo, parece insuficiente para impactar significativamente el abultado pasivo de la cooperativa.
Paralelamente, la cooperativa enfrenta desafíos adicionales como la falta de proveedores y la disminución de la entrega de materia prima. Esto complica aún más la situación de la empresa, cuya capacidad operativa sigue en descenso. Los pocos proveedores que continúan asociados a SanCor exigen pagos inmediatos por entregas puntuales, evidenciando una falta de confianza en la viabilidad a largo plazo de la cooperativa.
El contexto se agudiza con el enfrentamiento entre SanCor y el gremio ATILRA, que añade más tensión a un escenario ya de por sí complicado. Acusaciones cruzadas entre ex funcionarios y el sindicato reflejan la profundidad de la crisis, complicando los esfuerzos por mantener a flote la cooperativa.
Con el futuro de SanCor en juego, la comunidad aguarda soluciones efectivas que puedan revertir esta situación antes de que sea demasiado tarde, mientras la justicia ha intervenido recientemente para garantizar servicios básicos como la electricidad en las instalaciones de la empresa.