Tras 25 años de negociaciones, el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) parece estar a punto de materializarse. La cumbre del Mercosur, que se celebrará en Montevideo, Uruguay, podría ser el escenario donde se selle este tratado histórico. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró: "La línea de llegada está a la vista", generando una ola de expectativas.
Sin embargo, no todo es optimismo. Francia y Polonia, entre otros países europeos, mantienen férreas objeciones al tratado, calificándolo como "inaceptable". Aquí desglosamos las claves para entender el contexto y los desafíos de esta histórica negociación.
1. Un acuerdo con impacto global
El Mercosur y la UE conformarían la mayor zona de libre comercio del mundo, abarcando 720 millones de personas y representando aproximadamente el 20% del PIB global. En 2023, el comercio entre ambos bloques alcanzó los 110.000 millones de dólares, consolidándose como socios clave.
El tratado, que propone una drástica reducción de aranceles en bienes y servicios, promete un gran impacto económico. Para los países sudamericanos, esto significa abrir las puertas a un mercado de 260 millones de consumidores europeos, mientras que la UE podrá acceder a productos agrícolas sudamericanos con tarifas más bajas.
2. Esquema de desgravación arancelaria
El acuerdo contempla la eliminación gradual de aranceles. En 10 años, el 92% de las exportaciones sudamericanas hacia Europa estarán libres de impuestos, mientras que el 90,7% de los productos europeos gozarán de aranceles cero en Sudamérica en un plazo de 15 años.
Productos clave como aceites industriales, café, y frutas como manzanas y uvas entrarían inmediatamente sin tarifas. Otros, como conservas de pescado y biodiésel, tendrán períodos de desgravación de hasta 10 años. Este modelo promete beneficios mutuos, pero también enfrenta críticas en Europa, donde agricultores temen la competencia desigual.
3. El largo camino de las negociaciones
Desde 1999, el acuerdo Mercosur-UE ha enfrentado múltiples obstáculos. En 2019 y 2023, intentos previos de firma fracasaron debido a exigencias medioambientales y desacuerdos internos. Brasil y Argentina, históricamente reacios a cumplir con las estrictas normas ambientales de la UE, han sido actores clave en estas tensiones.
El panorama cambió con el interés europeo de contrarrestar las tensiones comerciales con China y la administración Trump en EE.UU., lo que llevó a Bruselas a buscar alianzas estratégicas con América Latina.
4. Divisiones internas en la UE
Francia y Polonia encabezan la oposición al acuerdo, argumentando que perjudicará a sus sectores agrícolas. La reducción de aranceles a productos como carne y soja del Mercosur genera preocupación en los agricultores europeos. Emmanuel Macron reafirmó su posición, calificando el tratado como inaceptable "tal como está planteado".
En contraste, países como España, Alemania y Portugal presionan para concretar el acuerdo. Incluso Italia, bajo la política nacionalista de Giorgia Meloni, podría sumar incertidumbre. Sin embargo, su relación con el presidente argentino, Javier Milei, podría influir positivamente para el Mercosur.
Un paso hacia el futuro con desafíos pendientes
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea podría redefinir el comercio internacional y las relaciones entre ambos continentes. Sin embargo, enfrenta obstáculos internos y externos que requieren un delicado equilibrio. Si la firma finalmente se concreta en Montevideo, se abrirá una nueva era de cooperación, aunque no exenta de desafíos y ajustes para todas las partes involucradas.