Este miércoles, desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump declaró el "Día de la Liberación" al firmar una orden ejecutiva que impone nuevos aranceles del 10% sobre todas las importaciones a EE.UU. La medida busca, según el mandatario, proteger a la industria nacional frente a prácticas comerciales desleales, pero encendió alarmas en el sector agropecuario.
Además del arancel general, habrá tarifas recíprocas diferenciadas que buscan compensar los aranceles que otros países aplican a productos estadounidenses. China, por ejemplo, enfrentará un arancel efectivo del 54%.
El agro teme que se repita la historia de 2018, cuando la primera guerra comercial lanzada por Trump generó represalias que golpearon duramente al campo. Según la American Farm Bureau Federation (AFBF), más del 20% del ingreso del sector proviene de exportaciones y estos nuevos aranceles podrían encarecer insumos claves como fertilizantes, maquinaria y herramientas especializadas.
"Compartimos el objetivo de nivelar el terreno de juego, pero estas tarifas amenazan la sustentabilidad económica de los productores", dijo Zippy Duvall, presidente de AFBF. Desde la National Farmers Union, su titular Rob Larew fue más contundente: "Los agricultores familiares pagarán el precio de esta guerra comercial global".
En el Congreso también hubo reacciones dispares. Mientras senadores como Amy Klobuchar y Ben Ray Luján criticaron la medida por considerarla una "bomba fiscal" que podría hacer subir los precios de alimentos y combustibles, otros como Tommy Tuberville la defendieron: "EE.UU. ha sido víctima de acuerdos comerciales injustos durante décadas".
Desde las asociaciones agroindustriales, la reacción fue similar. La Asociación Nacional de Ganaderos (NCBA) apoyó la intención de eliminar barreras al comercio de carne, aunque la International Fresh Produce Association alertó sobre el riesgo de desestabilizar las cadenas de suministro globales de frutas y hortalizas.
Por su parte, el Rural USA PAC, que representa a productores del interior, fue contundente: "Ya vimos esta película. Los agricultores pierden mercados que tardan décadas en construir. Esta guerra comercial va a hacer cerrar campos".
En medio del actual contexto de inflación de insumos, caída de márgenes y alta incertidumbre, el sector agropecuario de EE.UU. enfrenta una vez más el desafío de adaptarse a un entorno global volátil, donde las decisiones de política comercial pueden marcar el destino de miles de productores.