Si bien la reducción de las alícuotas para productos clave como la soja, el maíz, y el trigo representa un alivio para los productores, también se enmarca dentro de una estrategia económica más amplia que enfrenta varios riesgos fiscales y políticos.
A partir del lunes, la soja verá su retención reducida del 33% al 26%, mientras que el trigo, cebada, sorgo y maíz pasarán de un 12% a un 9,5%. Estos cambios estarán vigentes hasta el 30 de junio de 2025. La medida se presenta como un intento del Gobierno por captar divisas en un contexto de sequía y caída de precios internacionales, pero también genera dudas sobre el impacto a largo plazo en las finanzas del Estado.
El principal objetivo de esta reducción es apurar la liquidación de los dólares retenidos por los productores en silobolsas, lo que podría aliviar la presión sobre el Banco Central, que enfrenta una situación crítica con las reservas. Desde la presentación de la medida, los analistas han señalado que la verdadera intención del Gobierno es acelerar la liquidación de divisas, una estrategia para evitar una nueva crisis cambiaria.
Como prometió el presidente @JMilei en campaña, bajamos las retenciones. El valor de la palabra, algo que hace mucho se había perdido en este país. %uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7%uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7
— totocaputo (@LuisCaputoAR) January 23, 2025
No obstante, algunos actores del mercado, como los analistas de la city, ya han comenzado a reaccionar. "La medida no está pensada para ayudar al sector, sino para que liquiden lo antes posible", comentó uno de los más influyentes en redes sociales. A pesar de la mejora de 11 dólares por tonelada en el precio de la soja, algunos advierten que las exportadoras no trasladarán toda la mejora al productor, ya que la caída de la brecha cambiaria también ha sido un factor clave.
Para el Gobierno, esta medida implica un delicado equilibrio entre aliviar la presión fiscal a corto plazo y la pérdida de ingresos fiscales en el mediano plazo. El equipo económico ha confiado en que la reactivación de la liquidación de divisas ayudará a mantener la estabilidad cambiaria y evitar una devaluación abrupta. Sin embargo, la baja de las retenciones implica una renuncia a ingresos fiscales por parte del Estado, lo que podría generar tensiones dentro del presupuesto nacional.
Además, existe la incertidumbre sobre cómo los productores responderán a este incentivo temporal. Aunque algunos productores han expresado su conformidad, otros temen que la temporalidad de la medida pueda generar un aluvión de ventas, lo que podría afectar los precios locales a mediano plazo.
Las Proyecciones para 2025: Caída en las Exportaciones Agroindustriales
Para 2025, las proyecciones no son del todo optimistas. Según el CAA, se espera una caída de u$s710 millones en las exportaciones agroindustriales, con una disminución significativa en los ingresos provenientes del complejo de cereales y oleaginosas. Sin embargo, se prevé que las carnes y las economías regionales contribuyan a mitigar parcialmente esta caída. Las proyecciones para los primeros trimestres de 2025 indican que las exportaciones podrían mantener una distribución estable, aunque con una desaceleración en los últimos trimestres.
La reducción de retenciones también tendrá un impacto directo en los mercados financieros. Se espera que esta medida impulse una caída en los dólares financieros y un aumento en la demanda de bonos en pesos, lo que podría generar un mayor interés en las inversiones en instrumentos locales. Sin embargo, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y los activos argentinos en el exterior continúan mostrando una dinámica adversa, con una caída de hasta un 2,1% en el índice Merval.
La medida de reducción temporal de retenciones anunciada por el Gobierno Nacional se presenta como una jugada económica con múltiples frentes: aliviar la presión fiscal, incentivar la liquidación de divisas y contener la brecha cambiaria. No obstante, su impacto en los productores y el mercado sigue siendo incierto, ya que la temporalidad de la medida y los riesgos fiscales que implica aún generan dudas sobre su efectividad a largo plazo.