Sin embargo, surgen oportunidades en biocombustibles, acuerdos comerciales y adaptación al cambio climático.
El 2025 comienza con incertidumbres en el sector agrícola estadounidense. Según CoBank, si bien la economía general del país muestra un sólido crecimiento, el panorama para las industrias rurales es más volátil, influenciado por políticas federales y el impacto de las elecciones de 2024.
"El acceso a mercados de exportación y la disponibilidad de mano de obra son de vital importancia para los productores agrícolas. Las políticas propuestas podrían representar grandes desafíos en estas áreas", advirtió Rob Fox, director del Knowledge Exchange de CoBank.
Los precios de los principales cultivos en hileras han caído casi un 50% desde sus máximos de 2022, mientras que los costos de producción siguen siendo elevados, presionando los márgenes de los productores. Por otro lado, sectores como el lácteo y ganadero se mantienen rentables gracias a la baja en los costos de alimentación y la resiliencia de la demanda.
Sin embargo, las posibles políticas proteccionistas de la nueva administración estadounidense, incluidos aranceles a las importaciones y restricciones migratorias, podrían complicar el acceso a mercados internacionales y afectar la disponibilidad de mano de obra.
En el ámbito internacional, las tensiones geopolíticas, las disputas comerciales y el cambio climático continuarán influyendo en la productividad agrícola y el comercio global. Según Rabobank, las posibles políticas arancelarias de Estados Unidos podrían fragmentar los flujos comerciales y financieros, especialmente en países en desarrollo con alta exposición a deuda en dólares.
A nivel productivo, la guerra entre Rusia y Ucrania sigue afectando la capacidad de exportación de granos de Ucrania, aunque su corredor del Mar Negro ha permitido cierto nivel de comercio.
El cambio climático también será un factor determinante. Mientras las temperaturas más altas podrían beneficiar al trigo en regiones de latitud alta, el maíz enfrenta mayores riesgos de productividad.
A pesar de los desafíos, los economistas destacan puntos positivos. Entre ellos, se mencionan las oportunidades en acuerdos comerciales, desregulación y una política fiscal más favorable en Estados Unidos.
Por otro lado, la transición energética ofrece posibilidades en la industria de los biocombustibles, aunque su desarrollo dependerá de las políticas de la nueva administración.
Los expertos también subrayan que las tensiones comerciales con China y Europa podrían derivar en acuerdos preventivos que beneficien a los productores estadounidenses.
El próximo año exigirá estrategias más eficientes por parte de los productores para adaptarse a las condiciones adversas. La diversificación, el enfoque en insumos con mayor retorno de inversión y la búsqueda de nuevos mercados serán clave para superar los desafíos.
A medida que el mundo agrícola enfrenta un contexto de incertidumbre, el equilibrio entre innovación, adaptabilidad y políticas favorables determinará el éxito del sector en 2025 y los años venideros.