Con el anuncio del denominado "Día de Liberación", el presidente Donald Trump sacudió la escena comercial global al imponer un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones, al que se suman gravámenes recíprocos que buscan "compensar las desventajas" que según su gobierno enfrenta la industria estadounidense frente a otros países.
En una jugada que recuerda peligrosamente al proteccionismo de los años 30, la nueva orden ejecutiva eleva el arancel promedio en EE.UU. del 2% al 24%, encendiendo alarmas sobre una posible escalada de represalias comerciales. La medida incluye sanciones arancelarias específicas que van desde el 34% para China hasta el 49% para Camboya, pasando por un 20% para la Unión Europea y 24% para Japón.
¿Cómo afecta esto al Mercosur?
Los países del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- recibieron el arancel base del 10%, sin discriminación particular. Aunque no es una buena noticia, el bloque sudamericano no quedó en desventaja frente a sus principales competidores como Australia y Nueva Zelanda, que recibieron el mismo tratamiento.
Además, aún hay dudas sobre cómo se aplicarán las tarifas a productos que ya gozan de preferencias comerciales bajo acuerdos bilaterales, como los firmados por México y Canadá. Trump aclaró que los bienes que no cumplan con las condiciones del tratado comercial entre estos tres países pagarán un arancel extra del 25%.
Impacto en las exportaciones cárnicas
Desde el punto de vista de la carne, el impacto directo en el Mercosur parece moderado. Las exportaciones a EE.UU. no deberían sufrir alteraciones significativas, aunque sí podrían sentir cierta presión de los importadores al trasladar el nuevo costo a los precios. Sin embargo, el contexto actual, con una demanda estadounidense muy firme y precios récord en el mercado interno, podría amortiguar ese efecto.
La mayor preocupación gira en torno al impacto global que estas medidas puedan desencadenar, generando un efecto dominó de proteccionismo comercial como el que se vivió tras la crisis de 1929. China, la Unión Europea y Japón ya han anunciado que tomarán "medidas necesarias" para proteger sus mercados.
Incertidumbre y cautela
El escenario internacional se tensiona y las reglas del juego se reescriben en tiempo real. Por ahora, la carne del Mercosur mantiene su acceso al mercado estadounidense, aunque la incertidumbre sobre la evolución de la demanda interna y las posibles represalias obliga a los operadores a seguir con atención cada nuevo movimiento.
Mientras tanto, las exportaciones del bloque deberán continuar su curso, ajustándose a un nuevo orden mundial donde el libre comercio parece cada vez más condicionado.