El mercado global de granos sigue mostrando signos de firmeza, impulsado por un actor protagónico: China, cuyas compras recientes en Sudamérica están ejerciendo una presión alcista sobre los precios internacionales, particularmente en los mercados de soja y maíz.
A pesar del avance de la cosecha en Brasil, los granos tardan en llegar a los puertos, generando demoras logísticas que elevan las primas de exportación. "Este retraso refuerza la posición de Sudamérica como un proveedor estratégico en el escenario internacional", explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En el caso del maíz, la demanda interna en Brasil permanece sólida, reduciendo las exportaciones y ampliando la brecha entre los precios locales e internacionales. Un rumor sobre una posible compra de maíz estadounidense por parte de Brasil provocó una suba en el mercado de Chicago, aunque este tipo de transacciones no es algo inusual, aclaró el especialista.
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En Argentina, las precipitaciones recientes estabilizaron los rindes, aunque con pérdidas localizadas importantes en el norte del país. "En el NEA las pérdidas son significativas, aunque a escala global el impacto es menor", señaló Romano.
En el sector de la soja, el precio del poroto se mantiene firme, lo que permite a la industria sostener márgenes positivos y mejorar la competitividad exportadora.
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El mercado del trigo también muestra signos de reconfiguración. Con una menor presencia de Rusia en el comercio internacional, otros países comienzan a captar atención, aunque los elevados stocks globales limitan mayores subas.
En Argentina, el interés por el cereal va en aumento. "Las lluvias recientes, la baja en los costos de insumos y la recuperación de precios incentivan una mayor intención de siembra para el próximo ciclo", agregó Romano.
A nivel global, el Consejo Internacional de Granos proyecta mayores stocks de maíz y mejores márgenes para la soja, mientras que se aguarda con expectativa el informe del USDA del 31 de marzo, que confirmará las intenciones de siembra en Estados Unidos. El gobierno norteamericano ya anticipó subsidios para amortiguar los efectos de la guerra comercial, asegurando un mínimo impacto en la superficie cultivada.
En este contexto dinámico, se sugiere a los productores avanzar con las relaciones insumo-producto, priorizando las compras estratégicas de fertilizantes y semillas para optimizar costos y reducir riesgos en un mercado que sigue extremadamente volátil.