La última jornada en el Mercado de Chicago dejó un saldo negativo para los futuros de trigo, maíz y soja, afectados por la fuerte volatilidad, las expectativas de cambios en la dinámica comercial y la incertidumbre geopolítica.
Trigo: caída del 1% tras jornada volátil
Los futuros del trigo cerraron con una pérdida cercana al 1%, revirtiendo la suba del día anterior. La presión bajista vino dada por varios factores:
Tormentas de viento y polvo en las principales regiones productivas de EE.UU.
Expectativas sobre una posible negociación de alto al fuego en Ucrania, lo que podría reactivar exportaciones de Rusia y Ucrania, aumentando la oferta global.
Los analistas advierten que el fin del conflicto reduciría las restricciones y sanciones comerciales, presionando aún más los precios a la baja.
Maíz: expectativas de mayor siembra en EE.UU.
El maíz también cerró en baja, con pérdidas en las posiciones más cercanas, afectado por:
Expectativa de un aumento en la superficie sembrada en EE.UU., según el informe del USDA que se publicará el 31 de marzo.
Incertidumbre comercial por posibles represalias arancelarias de países compradores como México, principal importador de maíz estadounidense.
El contrato más negociado finalizó la rueda con una caída superior a un dólar, reflejando la incertidumbre sobre el comercio internacional del cereal.
Soja: presión por biocombustibles y cosecha récord en Brasil
Los futuros de soja, que comenzaron la jornada en alza, revirtieron la tendencia y finalizaron con pérdidas moderadas del 0,3%.
La indefinición de políticas sobre biocombustibles en EE.UU. genera incertidumbre en el mercado.
El menor volumen de industrialización en EE.UU. en los últimos cinco meses también pesó sobre los precios.
Avance de la cosecha récord en Brasil, que aumenta la oferta global y presiona las cotizaciones.
El mercado de granos sigue marcado por la volatilidad, con precios que responden a la incertidumbre geopolítica, comercial y climática. En los próximos días, el foco estará en la publicación del informe del USDA el 31 de marzo, que definirá el impacto de la intención de siembra en EE.UU. y podría traer nuevos movimientos en los precios.