El balance resultó en una tasa de intercambio saludable, con una ligera mejora. La tasa fue de 6,27 en febrero (es decir, con 1 kilogramo de cerdos vivos se pueden comprar 6,27 kilogramos de maíz), frente a 6,17 en enero.
En febrero, el precio promedio del kilogramo de cerdos vivos comercializado en la región cerró en 7,97 BRL, un 7,38% más que los 7,43 BRL de enero. Mientras tanto, el precio promedio de una bolsa de maíz fue de 76,32 BRL en el centro-sur de Brasil en febrero, frente a los 72,26 BRL de enero, un 5,63% más. Sin embargo, en varias localidades, el precio del maíz subió aún más, como en Campinas, donde pasó de 78 BRL a finales de enero a 93 BRL a finales de febrero.
La tendencia es a que la tasa de intercambio empeore, dado que los cerdos vivos ya tienen dificultades para avanzar más en la primera quincena de marzo, con informes de dificultades en las transferencias a lo largo de la cadena, lo cual es natural tras los fuertes picos. Sin embargo, el maíz se mantiene firme en una situación de oferta restringida, un factor que preocupa a los porcicultores. La corta cosecha de verano, el progreso del clima, la siembra de la segunda cosecha de maíz y los problemas logísticos son puntos de preocupación en este momento. Los fletes también tienden a subir debido al flujo de la abundante cosecha de soja.