A partir del 4 de marzo, Estados Unidos aplicará nuevos aranceles del 25% sobre productos provenientes de México y Canadá, además de un gravamen adicional del 10% sobre las importaciones chinas. Esta medida se toma en respuesta al flujo de drogas y otros bienes que el presidente Donald Trump considera inaceptables, y podría tener repercusiones significativas en el comercio agrícola, especialmente en el sector ganadero.
El impacto de estos aranceles, además de modificar las relaciones comerciales bajo el acuerdo del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), afectará directamente a la carne y otros productos agrícolas, sectores clave en el comercio entre estos países. En particular, el mercado ganadero podría ver un cambio en las dinámicas de la importación de ganado y carne, ya que se espera que los aranceles alteren las prácticas comerciales históricas entre Canadá y EE. UU.
El presidente de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ya han expresado su preocupación por la medida y han prometido tomar represalias. Canadá, por ejemplo, ya había anunciado aranceles de 25% sobre productos estadounidenses, lo que podría incluir productos clave como carne, frutas y productos lácteos. A su vez, México estaría considerando una respuesta similar, afectando sectores como el cerdo y el queso, lo que podría repercutir en el mercado agrícola de ambos países.
El sector ganadero de EE.UU., especialmente el comercio de carne, podría enfrentar un ajuste importante. Según informes, Canadá importa muchos animales jóvenes de EE.UU., los engorda y luego los vuelve a exportar como carne a los mercados estadounidenses. Con la aplicación de los nuevos aranceles, este flujo de productos podría verse afectado, incrementando los costos y alterando las relaciones comerciales. El presidente de la Asociación de Ganaderos de EE.UU. también advirtió que los nuevos aranceles podrían llevar a un aumento de los costos y la inflación en el sector de la carne.
Además de los aranceles sobre México, Canadá y China, Trump también ha anunciado medidas que afectarán a Europa, incluidas tarifas del 25% sobre diversos productos, como automóviles y chips informáticos. Esta medida, junto con la reciente eliminación de las exenciones para el acero y el aluminio, genera incertidumbre en los mercados globales y aumenta la posibilidad de una guerra comercial.
El comercio agrícola de EE.UU. con México, Canadá y China representa un volumen significativo de ventas, y las nuevas medidas podrían complicar aún más la estabilidad de las cadenas de suministro. A medida que las discusiones continúan, los productores se preparan para los efectos de estas políticas comerciales, que podrían alterar los precios y el acceso a mercados clave.
El impacto de los aranceles podría mermar el crecimiento económico en EE. UU., especialmente en sectores sensibles como la agricultura y la ganadería. Los analistas temen que la prolongación de estas políticas genere un conflicto comercial más amplio que podría afectar las relaciones internacionales y la economía global.
El futuro del comercio agrícola depende de cómo se desarrollen estas tensiones comerciales y si otros países aplican represalias.