El gobernador del estado brasileño de Pará, Helder Barbalho, anunció el martes que propondrá un proyecto de ley para derogar un impuesto estatal sobre la producción de granos. Esta decisión se produce después de escuchar las quejas de los agricultores sobre la ley, que estaba programada para entrar en vigor el próximo mes.
El impuesto, que hubiera cargado 4,32 reales (aproximadamente $0.75) por cada bolsa de 60 kilos de soja y 2,09 reales (alrededor de $0.36) por cada bolsa de 60 kilos de maíz, fue considerado por los productores como una carga adicional que afectaría la competitividad del sector.
El grupo de productores de soja, Aprosoja Para, calificó la decisión como "una victoria importante", destacando que era "esencial para la competitividad y el desarrollo del sector". La medida refleja la preocupación del gobierno por las consecuencias económicas que tendría para los productores locales.
Este anuncio llega en medio de las críticas de los agricultores y de un lobby industrial contra otro impuesto aprobado en el estado vecino de Maranhão, que impondrá un gravamen del 1,8% sobre las exportaciones de granos. Aunque el estado de Maranhão ha defendido esta medida, asegurando que los fondos se destinarán a inversiones en logística para beneficiar a todo el sector agroindustrial, la agrupación Abiove, que representa a los comerciantes globales de granos, presentó una demanda en contra de la medida la semana pasada.
El gobernador Barbalho, al dar marcha atrás con el impuesto en Pará, busca mitigar los efectos negativos sobre la competitividad de los agricultores locales, en un contexto de tensiones comerciales y un mercado agropecuario cada vez más globalizado.