Juan despierta antes del amanecer, como lo hace cada día, para recorrer sus tierras en el sur de Córdoba. La humedad de la mañana le recuerda que el trabajo en el campo nunca se detiene, pero lo que sí parece detenerse es su esperanza. Su esfuerzo, como el de tantos otros productores agropecuarios, se ve empañado por una realidad que golpea más fuerte que la sequía: la incertidumbre económica y la falta de previsibilidad.
Sobre esta situación que aqueja a los productores la Sociedad Rural de Rio Cuarto dio a conocer un comunicado en el que sostiene que en las últimas semanas, los productores han recibido los nuevos cedulones del impuesto inmobiliario rural con aumentos que deberían estar dentro del 172,5% establecido, pero que, en muchos casos, superan el 200% e incluso el 300%. La indignación no tardó en hacerse sentir.
Una explicación difícil de aceptar
Durante una reunión con autoridades provinciales, representantes del Ministerio de Bioagroindustria y la Agencia de Rentas intentaron justificar los incrementos: "No es que subió más de lo establecido, sino que los beneficios aplicados en 2024 se fueron quitando". Para los productores, esta respuesta suena a burla.
"La verdad es que nos mienten en la cara. Nos hablan de alivio, de quitar retenciones para mejorar nuestra rentabilidad, pero después nos suben los impuestos por otro lado", dice Juan con impotencia.
El doble discurso que enoja al campo
Mientras el gobernador provincial exige previsibilidad al gobierno nacional, puertas adentro de su propia provincia parece aplicar la lógica opuesta. Los productores no encuentran estabilidad para planificar, invertir y seguir creciendo.
Para Juan y muchos otros, el problema no es solo económico, sino también emocional. "Uno trabaja la tierra con amor, con esfuerzo, pensando en el futuro de los hijos. Pero cuando ves que todo el sacrificio se lo llevan en impuestos, sin darte nada a cambio, te dan ganas de bajar los brazos", confiesa.
La bronca del campo no es solo por los números, sino por la sensación de que siempre son ellos quienes terminan pagando los costos de decisiones políticas que parecen no tener en cuenta su realidad. No se trata de evitar impuestos, sino de reglas claras y justas que permitan seguir produciendo.
Porque el problema no es pagar, el problema es la mentira. Y esa, al final, siempre la termina pagando el que trabaja.
Por lo expuesto la entidad convoca a todos los productores agropecuarios que quieran participar, a reunirse en Asamblea, en la sede de la entidad el próximo lunes 10 a las 18 hs.
Además, se invita al gobernador de la provincia de Córdoba, Martín Llaryora, a estar presente en dicha Asamblea para que pueda conocer, en primera persona, el descontento generalizado que existe y, sobre todo, las causas de ese descontento.
Es también la oportunidad para el gobierno provincial de acercarse, también y a través del testimonio de los mismos productores, a la realidad que transitan y a las problemáticas que les impiden hacer lo que saben y quieren hacer, que es producir de la mejor manera y con los mayores beneficios para la sociedad toda.
Desde la dirigencia de la Rural de Río Cuarto se reconoce además que, hasta ahora, dicha dirigencia gremial no ha sabido o no ha podido transmitir como corresponde los reclamos que, desde hace tiempo, existen sin respuesta en el sector y, por ello, es que oficiará de medio para que se produzca el encuentro directo entre los productores a los que representa y los funcionarios que tienen en su mano la capacidad de decisión para hacer que el escenario mejore.