Según la compañía, esta medida responde a la drástica reducción en la recepción de materia prima, lo que ha obligado a disminuir significativamente su actividad productiva.
La firma, que en su época de esplendor llegó a procesar hasta cuatro millones de litros de leche diarios, hoy trabaja con apenas 250 mil litros. Esta caída en la disponibilidad de insumos ha llevado al cierre parcial de varias plantas y a la reestructuración de operaciones en otras.
El impacto en las plantas de Santa Fe y Córdoba
En Santa Fe, las plantas de Gálvez y Sunchales han reducido sus actividades de forma considerable. En Gálvez, donde se procesan quesos de alto valor agregado, la producción se ha ralentizado, mientras que en Sunchales, donde se elaboran productos como leche en polvo y dulce de leche, también se registran importantes ajustes.
En Córdoba, las instalaciones de La Carlota y Balnearia, dedicadas a quesos duros y semiduros respectivamente, permanecen paralizadas. Devoto, por su parte, es la única planta que sigue operativa, enfocada en la elaboración de queso crema y manteca.
Despidos y reestructuración
Los despidos afectaron principalmente a trabajadores bajo el régimen de "jornadas libres", quienes no contaban con asignaciones fijas. Con esta decisión, Sancor reduce su fuerza laboral de 1.350 empleados, marcando otro capítulo en la compleja situación financiera que atraviesa.
Un problema estructural
La baja disponibilidad de leche cruda es solo la punta del iceberg de los problemas que enfrenta la industria láctea. La falta de incentivos al productor, los altos costos operativos y las políticas sectoriales han agravado la crisis de la cooperativa, que históricamente ha sido un pilar del sector alimenticio argentino.
La situación plantea un desafío no solo para Sancor, sino para toda la cadena láctea del país, que deberá encontrar soluciones urgentes para evitar que la crisis se profundice.