China, el mayor comprador mundial de soja, sorprendió al mercado al duplicar sus importaciones desde Estados Unidos durante enero y febrero de 2025. Según datos oficiales, ingresaron 9,13 millones de toneladas del poroto estadounidense, frente a los 4,96 millones del mismo período del año anterior.
"La subida responde al efecto Trump", explicó Rosa Wang, analista de la consultora agropecuaria JCI, con sede en Shanghái. "Ante la posibilidad de mayores aranceles, los compradores se adelantaron con fuertes adquisiciones."
La demora en la siembra brasileña también jugó su papel. La expectativa de una cosecha tardía incentivó la búsqueda de oferta alternativa en EE.UU., generando un desequilibrio temporal en la tradicional supremacía de Brasil como proveedor preferido.
Justamente, las compras a Brasil cayeron un 48,4%, con apenas 3,59 millones de toneladas ingresadas en el primer bimestre de 2025, muy por debajo de los 6,96 millones del mismo período del año pasado.
Aunque el volumen total importado por China creció un 4,4% interanual, se espera una caída para marzo, cuando se concrete la nueva etapa del conflicto comercial con Washington: Beijing anunció represalias y subió los aranceles a productos agrícolas por valor de 21.000 millones de dólares, incluyendo la soja.
En este contexto, las perspectivas apuntan a un repunte de Brasil como principal proveedor en el segundo trimestre. La cosecha brasileña 2024/25 ya alcanzó el 70% del área sembrada, según AgRural, el ritmo más rápido registrado para esta época del año en al menos 14 temporadas.
Con precios competitivos y abundante oferta, todo indica que la soja brasileña volverá a liderar las compras chinas en los próximos meses.