Tras años de intensas negociaciones, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció este fin de semana en Hanói la concreción de un esperado acuerdo que permitirá a Brasil exportar carne al mercado vietnamita. El acuerdo, firmado junto al primer ministro de Vietnam, Phm Minh Chinh, representa un significativo avance para la estrategia comercial brasileña en Asia y se espera que fortalezca el comercio bilateral, que en 2024 alcanzó los 7.700 millones de dólares.
El presidente Lula celebró la concreción de este acuerdo destacando que finalmente Vietnam "por fin va a comprar carne brasileña", abriendo una nueva e importante ruta comercial para los productores brasileños. Este convenio surge tras múltiples intentos previos que hasta ahora no habían logrado avanzar, siendo considerado un hito en la relación bilateral.
Además, ambos líderes firmaron un plan estratégico más amplio que abarca áreas como defensa, tecnología, sostenibilidad y comercio, con el ambicioso objetivo de alcanzar los 15.000 millones de dólares en intercambios comerciales anuales para 2030.
La presencia de los líderes legislativos brasileños, Hugo Motta (presidente de la Cámara Baja) y Davi Alcolumbre (presidente del Senado), fue clave en la firma de este acuerdo, resaltando la importancia que Brasil otorga a esta alianza estratégica.
Vietnam, además de ser un nuevo mercado para la carne brasileña, ya es uno de los principales compradores de soja y carne de cerdo del país sudamericano. Con este paso, Lula también aprovechó la ocasión para promover la compra de aviones Embraer por parte de Vietnam Airlines, en un acuerdo valorado en aproximadamente 10.000 millones de dólares.
Durante su visita, más de 100 líderes empresariales participaron en el Foro Económico Brasil-Vietnam, consolidando aún más las oportunidades comerciales entre ambas naciones. Lula también expresó su interés en sumar a Vietnam como invitado especial en la cumbre BRICS 2025, que se realizará en Río de Janeiro.
Este nuevo acuerdo comercial marca un antes y un después en las relaciones económicas entre Brasil y Vietnam, ofreciendo a los productores brasileños una puerta de entrada clave al mercado asiático y reafirmando el compromiso de Brasil por diversificar sus alianzas comerciales más allá de sus tradicionales socios europeos.