A pesar de haber sido incluido en la nueva ola de aranceles de Estados Unidos, Brasil podría emerger como uno de los grandes ganadores de esta nueva etapa de tensiones comerciales, según destacaron varios economistas tras el anuncio del presidente Donald Trump.
La medida, que impone un arancel base del 10% a más de 50 países exportadores hacia EE.UU., generó reacciones inmediatas en los mercados financieros: el real brasileño se fortaleció por debajo de los 5,60 por dólar -su nivel más alto desde octubre de 2024- y el índice bursátil Bovespa subió un 0,23%.
En comparación con las sanciones impuestas a otros socios comerciales como China (54%), Vietnam (46%) o la Unión Europea (20%), el arancel a Brasil es considerado moderado. Esto, según analistas, podría proteger al país de riesgos mayores y atraer inversiones globales que buscan escapar de los efectos de la guerra comercial.
"En términos absolutos, la política arancelaria de Trump es negativa, pero para Brasil puede resultar netamente positiva", señaló el equipo de investigación de XP Investimentos. "En la anterior guerra comercial con China (2018-2020), la demanda de commodities chinos migró desde EE.UU. hacia Brasil, beneficiando productos como soja y maíz".
Iana Ferrao, economista asociada a BTG Pactual, expresó que el alivio fue generalizado al saberse que la sanción no fue más severa. "Al aumentar fuertemente los aranceles a otros países, ciertos sectores brasileños podrían ganar competitividad", afirmó.
Por su parte, Luis Stuhlberger, CIO de Verde Asset Management, explicó que la relación comercial equilibrada entre Brasil y EE.UU. permitió al país "beneficiarse notablemente" dentro del nuevo esquema global. "La clave es si Brasil sabrá aprovechar esta oportunidad", subrayó.
Desde el gobierno brasileño -principal exportador mundial de soja, algodón, carne vacuna y de pollo- remarcaron que la relación comercial con EE.UU. ha sido históricamente beneficiosa. De hecho, el país norteamericano mantiene un superávit comercial con Brasil desde 2008, que en 2024 fue de USD 253 millones sobre más de USD 80.000 millones de intercambio bilateral.
Con una guerra comercial en ciernes y una reconfiguración del mapa global de exportaciones agrícolas, Brasil se posiciona para capitalizar su papel como proveedor clave de commodities. ¿Sabrá América Latina seguir este ejemplo?