Si bien consideró que la medida es un paso en la dirección correcta, advirtió que aún queda un largo camino por recorrer para satisfacer las demandas del sector.
"La rebaja anunciada por el gobierno nacional es temporal, hasta junio, pero dudamos de que haya margen para revertir esta decisión una vez implementada", sostuvo Rotondo.
Según explicó, la intención de la medida es incentivar la venta de granos en el corto plazo y generar liquidez en el erario público. De acuerdo con información de la Bolsa de Comercio de Rosario, más de 10 millones de toneladas de soja de la campaña 2023/2024 aún están sin comercializar, lo que representa un volumen significativo para la economía nacional.
A pesar de la reducción impositiva, el agro enfrenta una situación compleja, marcada por la caída de precios internacionales y las pérdidas productivas a causa de la sequía.
"Nuestra aspiración sigue siendo la eliminación total de los derechos de exportación", enfatizó Rotondo.
En este contexto, la Mesa de Enlace, que agrupa a las principales entidades del campo, manifestó una satisfacción moderada por la medida, pero subrayó que el reclamo estructural del sector está lejos de resolverse. Los productores han comercializado hasta la fecha solo el 70% de la cosecha, lo que equivale a más de 3.000 millones de dólares, un porcentaje históricamente bajo.
Según proyecciones de CRA, la presente campaña podría alcanzar los 50 millones de toneladas de soja y 15 millones de toneladas de maíz, cifras consideradas modestas debido a las condiciones climáticas adversas que afectaron el rendimiento de los cultivos.
El sector agropecuario sigue de cerca la evolución de la medida y reclama políticas de largo plazo que brinden estabilidad y previsibilidad para garantizar un desarrollo sostenido de la actividad.