Javier Prida, presidente ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), expresó su preocupación por el creciente contrabando de huevos en las fronteras del norte y noreste del país, durante una reunión con Lisandro Catalán, vicepresidente de Gabinete del Interior.
El encuentro abordó estrategias conjuntas para combatir este fenómeno, que no solo afecta económicamente al sector avícola y al erario público, sino que también representa un riesgo sanitario significativo para la población y las aves.
"Además del daño económico, el ingreso de mercadería ilegal supone un grave peligro sanitario, tanto para las personas como para la producción local", alertó Prida, destacando la vulnerabilidad de los controles en puntos clave de las fronteras.
Desde CAPIA remarcaron que el contrabando podría introducir enfermedades que comprometan la seguridad alimentaria y la competitividad del sector avícola nacional. En esta línea, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) reforzó su compromiso de fiscalización junto con las autoridades nacionales.
Lisandro Catalán señaló que el contrabando no solo perjudica a los productores, sino que impacta directamente en la salud y la economía de los argentinos. Por ello, se acordó intensificar los operativos de control y decomisar de manera inmediata cualquier mercadería que carezca de la documentación correspondiente.
Prida también advirtió que esta problemática ya no se limita a las fronteras, pues cargamentos ilegales recorren hasta 600 kilómetros dentro del país. La situación exige medidas urgentes para frenar esta amenaza al desarrollo económico .