El meteorólogo agrícola del USDA, Brad Rippey, ofreció su pronóstico sobre cómo la transición de La Niña a condiciones neutrales de ENSO (El Niño-Oscilación Sur) podría afectar la agricultura en los EE. UU. durante la primavera y el verano de 2025. Según la información compartida en el 101º Foro de Perspectivas Agrícolas, el USDA proyecta rendimientos récord para los cultivos, pero el clima sigue siendo un factor crucial a tener en cuenta.
Con la desaparición de La Niña, el pronóstico de clima para la primavera es incierto. Aunque las condiciones neutrales de ENSO son ahora las más esperadas, se prevé que el clima siga fluctuando en el Medio Oeste y las Llanuras. Rippey destacó que en los primeros días de primavera se prevén más olas de frío en algunas áreas de esas regiones, lo que podría afectar negativamente el desarrollo inicial de los cultivos.
La Niña, en sus etapas finales, ha mostrado una tendencia a traer condiciones más secas y cálidas en el suroeste y las Llanuras del Sur, lo que podría dar lugar a sequías o intensificar las ya existentes. La sequía es especialmente preocupante en las zonas del suroeste de EE. UU. y las Llanuras del Sur, donde las condiciones de humedad en el suelo ya son bajas. Estos factores de clima seco afectan la capacidad de los agricultores para mantener la producción a niveles óptimos.
El USDA anticipa rendimientos promedio de maíz de 181 bushels por acre (12,7 toneladas por hectárea) en 94 millones de acres (38 millones de hectáreas) de siembra, lo que generaría una producción total de 15.585 millones de bushels (420 millones de toneladas). Si se cumplen estas previsiones, marcarían un récord histórico para el país. Sin embargo, los agricultores de EE. UU. no han logrado superar este umbral en años anteriores, lo que implica que los factores climáticos, como las variaciones en las lluvias o las temperaturas extremas, juegan un papel fundamental en el éxito de la cosecha.
En el verano, la transición hacia un estado neutral del ENSO implica que las condiciones climáticas serán gobernadas por otros patrones meteorológicos. Sin embargo, los modelos climáticos actuales sugieren que podría haber un enfriamiento en la corriente en chorro sobre el Medio Oeste, lo que podría prevenir las olas de calor extremo. A pesar de ello, se prevé que una zona de alta presión se desarrolle sobre el oeste de EE. UU., lo que podría trasladar climas secos hacia partes del Medio Oeste superior.
Aunque el pronóstico de clima neutral de ENSO afectará principalmente a los EE. UU., hay implicaciones globales también. El impacto será notablemente distinto en países productores de granos como Brasil y Argentina, que podrían enfrentar condiciones climáticas más estables, pero con la amenaza de niveles más bajos de humedad en los suelos. Por otro lado, Australia podría enfrentar una disponibilidad de agua reducida que afectaría negativamente a los cultivos que dependen de riego.
En cuanto a Europa, la condición neutral podría resultar beneficiosa, reduciendo la probabilidad de olas de calor y otros eventos climáticos extremos que han afectado las cosechas en los últimos años. India, también podría experimentar patrones climáticos más predecibles y favorables para su temporada de monzones, mientras que China parece estar bien posicionada para beneficiarse de estas condiciones estables.
Los expertos del USDA subrayan la importancia de seguir de cerca las condiciones meteorológicas, sobre todo en áreas clave como las Llanuras del Norte y el Medio Oeste superior, donde ya se observan sequías moderadas a extremas. Estas regiones podrían enfrentarse a dificultades adicionales si la humedad en los suelos continúa siendo insuficiente.
Es fundamental que los agricultores mantengan una vigilancia constante sobre el clima y las previsiones de lluvias para ajustar sus prácticas agrícolas y enfrentar de manera proactiva cualquier desafío que se presente durante la temporada 2025.
La transición de La Niña hacia condiciones neutrales de ENSO marca el inicio de un período de incertidumbre para la agricultura de EE. UU. Con pronósticos de un clima variado en primavera y verano, los productores deberán adaptarse a las nuevas condiciones, manteniendo la esperanza en la tecnología y las prácticas agrícolas sostenibles para alcanzar los objetivos de producción de 2025.