Falta de diésel pone en jaque al sector agropecuario en Bolivia
La crisis por la falta de diésel está golpeando con fuerza al sector agropecuario en Bolivia.
Falta de diésel pone en jaque al sector agropecuario en Bolivia
La crisis por la falta de diésel está golpeando con fuerza al sector agropecuario en Bolivia. En las provincias, las largas filas de camiones y tractores son un reflejo de la desesperación de los productores, quienes aseguran llevar hasta 14 días sin acceso al combustible, un recurso esencial para garantizar la producción y distribución de alimentos.
La agricultura emplea al 65% de la población y representa el 15% del Producto Interno Bruto (PIB), posicionándose como una actividad crucial para la economía nacional. Sin embargo, la falta de diésel amenaza con paralizar la producción, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del país y generando millonarias pérdidas diarias.
"Los perjudicados somos la gente campesina que trabajamos y ponemos la materia prima al pueblo. No estamos sembrando", afirman los productores.
En el norte integrado, uno de los polos productivos más importantes, la escasez de combustible afecta la distribución de azúcar, mientras que el sector cañero se ha declarado en emergencia.
"La falta de combustible nos afecta al no poder repartir el producto a todo el país. Incluso la exportación está paralizada", explicó un productor cañero.
La situación no solo afecta el consumo interno, sino también los compromisos internacionales. Exportaciones clave como el etanol están en riesgo, debido a que la distribución no se puede garantizar.
"Cuatro ingenios que producen etanol están afectados. Esto es esencial para la mezcla con gasolina en todo el país", agregó un representante del sector cañero.
En zonas como Pailón, otra región productiva clave, la situación es crítica. La siembra y la cosecha no esperan, y sin combustible, los productores no pueden avanzar.
La falta de diésel es un problema que requiere atención inmediata. A lo largo de las carreteras se observan filas de camiones y turriles vacíos esperando ser llenados, un recordatorio visible de la gravedad de la situación.
El sector agropecuario, un pilar de la economía y de la alimentación nacional, enfrenta una crisis que podría escalar si no se toman medidas urgentes. Bolivia necesita combustible, y lo necesita ahora.