La revolución del paiche en San Martín: de campos de arroz a epicentro de sostenibilidad en la Amazonía peruana
En el valle de Calzada, en San Martín, Perú, una familia ha transformado campos de arroz en estanques sostenibles para la cría de paiche (Arapaima gigas), el pez de agua dulce más grande de Sudamérica.
Este cambio no solo busca resistir el avance de la deforestación en la Amazonía, sino también impulsar un modelo de economía circular y sostenible.
La finca Pucayagro, dirigida por la familia González-Callirgos, comenzó hace ocho años su incursión en la acuicultura tras años de devastación por monocultivos. Hoy, el paiche, conocido también como pirarucú, se ha convertido en el centro de esta iniciativa.
"Cuando sembramos aguajes, sembramos agua, y eso trajo vida", afirma Luis González-Callirgos.
Con el apoyo del CITE Acuícola Ahuashiyacu, la familia superó los desafíos iniciales, reduciendo la mortalidad del 80% al 5%. Actualmente, producen una tonelada de paiche al mes y venden 400 alevines a otros productores, contribuyendo al desarrollo local.
Además de criar peces, Pucayagro ha plantado 1.200 palmeras de aguaje y açaí, creando un microclima que ha regenerado la biodiversidad. Especies como capibaras, majaces y monos tocones han vuelto a la zona, mientras más de 100 ojos de agua han surgido sin necesidad de extraer del río.
En colaboración con la Alianza Empresarial por la Amazonía, Pucayagro planea expandir sus estanques en 2,5 hectáreas más y reforestar 210 hectáreas de áreas degradadas, combinando conservación y productividad.
El paiche no solo es valorado por su tamaño y carne blanca, sino también por su versatilidad en la gastronomía. En La Patarashca, un restaurante icónico de la Amazonía, el paiche se sirve en diversas formas: jamón ahumado, chorizo y ceviches.
"Lo que hacemos es poner en valor al paiche y toda la despensa amazónica", dice Cindy Reátegui, chef de La Patarashca.
Gracias a innovaciones como el Mijano Amazon Lab, las partes del pez se aprovechan al máximo, desde su carne hasta sus escamas, transformadas en gelatina.
Según Promperú, el paiche de piscigranjas está listo para conquistar el mercado internacional, con exportaciones dirigidas a Japón, Estados Unidos y Corea del Sur. En 2022, las ventas internacionales alcanzaron 51.869 dólares, cifra que se espera aumentar en los próximos años.
Para la familia González-Callirgos, la cría de paiche es más que un negocio. Es una estrategia de resistencia frente a la deforestación, un ejemplo de cómo la sostenibilidad puede integrarse en modelos de negocio rentables y respetuosos con el ecosistema.
"El sector productivo necesita respaldo para crecer, y el paiche es una especie que promete mucho, tanto a nivel nacional como internacional", concluye González-Callirgos.
Pucayagro demuestra que es posible construir un futuro sostenible para la Amazonía, donde la conservación y la producción van de la mano.